Pastillas para dormir

Las pastillas para dormir son una solución temporal para los problemas de insomnio. El estrés que vivimos en nuestra sociedad lleva a muchas personas a tener problemas serios de sueño que solucionan con medicación para ayudar a descansar durante la noche y seguir rindiendo durante el día. Sin embargo, no debe ser un método o solución a largo plazo, ya que pueden causar trastornos y efectos secundarios peligrosos en el cuerpo humano. Veamos a continuación algunos tips y consejos:

La utilización de las pastillas para dormir no es en general una buena noticia, ya que provocan alteraciones en el ciclo natural del sueño y pueden provocar dificultades a largo plazo. Algunos estudios demuestran que el uso prolongado de esta medicación tienen un efecto reverso sobre su propósito, y en determinados casos, es incluso mejor el insomnio a la utilización de estas pastillas.

Las pastillas para dormir pueden ser tan adictivas como algunos tipos de drogas menores. Según informes científicos, los pacientes con largos tratamientos de esta medicación tienen mayores índices de mortalidad. Además de resultar adictivas, pueden disminuir la actividad cerebral también durante el día.

Si se prolonga la medicación a largo plazo, puede provocar dependencia de las pastillas, y además, eliminar su efectividad una vez que el cuerpo asimila estas sustancias. Algunos pacientes al ver perder su efectividad aumentan la dosis a tomar cada día, lo que aumenta el riesgo de daños físicos y mentales. En los EEUU por ejemplo, mueren cada año 100.000 personas por las reacciones adversas a medicaciones que provocan dependencia, de las cuales, más de 1000 son debidas a la toma excesiva de las pastillas para dormir.

Efectos secundarios de las pastillas para dormir

Dado que la gran mayoría de este tipo de pastillas interfieren en las ondas cerebrales durante la noche, eliminamos las fases de descanso durante la noche. Como resultado, aunque hayas dormido, puedes levantarte cansado y desubicado. Otros efectos secundarios pueden ser la retención urinaria, visión borrosa, vértido o palpitaciones.

Otro efecto adverso de las pastillas para dormir es que el uso prolongado de las mismas puede causar un efecto rebote del insomnio. Cuando comienzas con esta medicación, dejas de permitir a tu cuerpo tomar su curso natural para el sueño. El sueño es un proceso natural que debe ocurrir por sí sólo. Cuando empezamos a confiar en pastillas y medicación externa, nuestro cuerpo y mente comienza a tomar dependencia de ellas.

En realidad, las pastillas para dormir son una forma de forzar el sueño, algo que evidentemente no es natural. Básicamente, funcionan como una droga que nos provoca el sueño. A medida que creamos dependencia de la medicación, cada vez es más difícil dejar de tomarla. Y si en todo caso fuéramos capaces de abandonarla, podríamos sufrir el mencionado efecto rebote de la medicación, que es incluso más difícil de tratar.

Aunque esta medicación pueda ayudarte a conciliar el sueño, no mejorará por ello tu día a día. De hecho, los pacientes de este tipo de pastillas se quejan de fatiga, sensación general de cansancio y dificultad para concentrarse en las tareas diarias.

Se ha demostrado recientemente en un estudio que un grupo de pacientes que padecían de insomnio, respondieron mejor a un tratamiento con placebos (pastillas con efecto inocuo), que aquellas que tomaron pastillas reales para dormir. En un mundo alocado de prisas y estrés, es conveniente estar correctamente informado antes de comenzar a tomar este tipo de medicación.

Pastillas y alcohol, una mala combinación

Si hay una combinación fatal es en este caso el de las pastillas para dormir y la ingesta de alcohol.

El alcohol produce diferentes fases en el cuerpo humano. En primer lugar, una sensación de relajación. Si combinas esta fase con la toma de pastillas, puede resultar en un estado de sedación excesiva, lo que reduce el bombeo de sangre (y por tanto oxígeno) del corazón, con las peligrosas consecuencias que ello acarrea. En algunos casos, el paciente ha dejado incluso de respirar durante el sueño. No lo tomes a broma, si combinas pastillas para dormir y alcohol, puede que nunca despiertes.

Por otra parte, a las 3-4 horas de la toma de alcohol su efecto es contrario, estimula el cuerpo y se siente una falsa sensación de hiperactividad, lo que reduce por completo el posible efecto de sedación de las pastillas.

Dado que cada cuerpo metaboliza el alcohol de diversa manera, según factores como la edad, el peso, el metabolismo de cada persona, no existe una ciencia exacta como recomendación para la combinación de alcohol y pastillas. En cualquier caso, la mejor medida, es evitar la combinación de estas dos sustancias, ya que puede llevarnos a consecuencias fatales.

¿Todo es malo?

La doctora Belleville, según publicó la revista Canadian Journal of Psychiatry, llegó a la conclusión de que la toma de pastillas para dormir aumenta en un 36% el riesgo de mortalidad prematura. Estos datos fueron extraídos después de realizar pruebas y evaluación durante más de doce años, con una muestra de 14000 pacientes de entre dieciocho y ciento dos años.

Por tanto, a priori, las pastillas para dormir no son una solución recomendable para el insomnio o los problemas de sueño durante la noche. En caso de optar por esta opción, hazlo siempre bajo supervisión médica y las recomendaciones de un especialista en la materia.

Existen además otras alternativas naturales a este tipo de medicación, que pueden ayudarte a conciliar el sueño sin alcanzar los riesgos que puede suponer la toma de estas pastillas en combinación con otros agentes externos como el alcohol. Otra opción es la combinación de estos tratamientos farmacológicos con una ayuda o soporte externo en forma de terapia psicológica. De esta forma conseguiremos reducir la ansiedad y conseguiremos alcanzar el sueño de manera natural, lo que repercutirá en un mejor descanso y una mejor actividad diaria.

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